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Botín – Recuerdos

Me llamo Elisa Carter, y llegue a España de EEUU con mi padre William, Guillermo, y mi familia en 1954. Vivíamos en una pensión pequeña en el centro y fue allí donde conocimos a Don Antonio propietario de Casa Botín, donde íbamos a comer a menudo.
Mi madre quería preparar el pavo tradicional de Thanksgiving en noviembre, pero desafortunadamente no cabía en nuestro pequeño horno. Debido a su amistad, Don Antonio generosamente ofreció el famoso horno de Botín para su preparación, y así fue como logramos celebrar nuestra fiesta tradicional de forma especial.
En 1975 mis padres finalmente dejaron Madrid y se jubilaron en EEUU pero la amistad entre los dos permaneció. Don Antonio seguía comunicándose con mi padre a través de los Christmas dibujados por el en pluma y tinta de los varios rincones de Casa Botin.
Dos décadas después, yo volví a Madrid de visita y fui a saludar a Don Antonio de parte de mi padre. El me recordó, como la pequeña, y me pregunto si venia también a cenar. El restaurante estaba a tope y le conté que no tenía reserva y que había venido simplemente a saludarle, pero el insistió que cenara, invitándome a una copita de jerez con tapas de jamón, mientras esperaba mesa. Le comenté que era profesora de español en EEUU y que compartía con mis estudiantes los Christmas que mandaba a mi padre que también tenían la carta al revés. Entonces, Don Antonio insistió en que debería tener unos propios míos, trayéndome 12 dibujos diferentes enrollados como obsequio.
Estos, los he enmarcado y hoy en día están en mi cocina en Alicante donde ahora resido, como gran recuerdo de Casa Botín, y de Don Antonio, con su generosidad, amabilidad, y de la amistad entre él y mi padre.

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